La marea marrón que llega cada verano a las playas deja un problema que paga la naturaleza, los hoteleros, turistas y miles de personas. Y el peor dato: el sargaso llegó para quedarse.

Desde Colón hasta las playas caribeñas de hoy

En 1492 Cristóbal Colón ya se topó con enormes extensiones de esta alga flotante cuando cruzó el Atlántico. Tanta era su cantidad que bautizaron toda esa zona del océano como el Mar de los Sargazos, el único mar del mundo que no tiene costas, solo corrientes que lo delimitan.

Islas de vida

El sargazo pelágico (sargasum natan y sargasum fluitans) es una macroalga de color pardo que vive en la superficie del mar.

En aguas abiertas, el sargazo es vida. Sirve de refugio, comedero, criadero y guardería para peces, cangrejos, tortugas y para otras muchas especies. Allí conviven el famoso pez sargazo (Histrio histrio), el cangrejo sargacero y las pulgas de mar, entre otros.

Ya no viene del Mar de Sargazos

El sargazo llegó desde 2011 e inundó las playas dominicanas no es el mismo del que hablaba Colón. Se origina de un punto mucho más al sur, entre Cabo Verde y Brasil, en el Atlántico tropical.

Allí se forma el llamado Cinturón del Sargazo, una autopista de algas que cada año viaja directo al Caribe.

¿Qué originó todo este sargaso?

Al principio, los científicos pensaron que la culpa era de los ríos Amazonas y Orinoco, que estaban vertiendo demasiado nitrógeno y fósforo (básicamente, abono) al océano. Eso explicaría por qué el sargazo crecía tan rápido.

Pero la historia tiene un giro. Entre 2009 y 2010, un evento climático extraño, una alta presión atmosférica, cambió los vientos y las corrientes. Ese fenómeno, que estudió Jouanno y su equipo en 2025, llevó una gran cantidad de sargazo desde el Mar de los Sargazos hacia el Atlántico tropical.

Un lugar fantástico para el sargazo

En el Atlántico tropical la planta encontró aguas más calientes, más luz y nutrientes todo el año. Creció como nunca. Tanto que duplica su tamaño en solo 20 días.

Según un estudio reciente de los biólogos Zhou y colaboradores (2026), el cinturón ya no depende de nutrientes externos. Ha aprendido a reciclar los suyos propios. O sea, es una fábrica de sargazo que se alimenta sola.

Muchos millones de toneladas cada año

Los cálculos científicos hablan de que el sargazo que llegó a las costas de República Dominicana en 2025 fue de 3.5 millones de toneladas métricas.

Pero aquí hay un problema grande: no hay un registro oficial único del peso total recolectado en todas las playas. Así lo reconoce el periódico Listín Diario en una nota de 2026. Es decir, sabemos que llegó muchísimo, pero no sabemos exactamente cuánto se retiró con palas, máquinas y redes.

Para que te hagas una idea, en México, que también sufre con el sargazo, recolectaron oficialmente 38 mil toneladas en el mismo periodo. La diferencia es abismal. Esas cifras que multiplican por cien esa cantidad.

El golpe a la economía

El turismo es el motor económico de la República Dominicana, y el sargazo le está metiendo un freno de mano en plena autopista.

Las playas más turísticas (Punta Cana, Bávaro, La Romana) son las primeras en recibir la marea marrón. Y eso se nota en las reservas. Durante los meses de temporada alta del sargazo (de abril a septiembre), los hoteles reportan cancelaciones y caídas en la ocupación.

Algunos cálculos del sector hotelero hablan de una baja del 5 al 15% en los ingresos por habitación disponible en los picos más fuertes. Eso significa menos dinero para sueldos, mantenimiento e inversión.

Cuando la orilla se convierte en una fábrica química

El problema no es solo que el sargazo se vea feo o huela mal. Es que cuando llega a la arena y se descompone (por la acción de bacterias que trabajan sin oxígeno), empieza a soltar sulfuro de hidrógeno y amoníaco.

El uso máquinas pesadas provoca la erosión de las playas al quitar arena. O sea, pagas por limpiar y destruyes la playa.

No se puede quemar, es peor.

La combustión del sargazo libera gases que contienen arsénico, una sustancia tóxica. Por eso no vale ni enterrarlo ni prenderle fuego. Es un dolor de cabeza logístico y ambiental.

Además, cuando el alga se acumula en el agua, bloquea la luz solar y consume el oxígeno, asfixiando los arrecifes de coral que están cerca de la costa. Y los corales son otro de los grandes atractivos turísticos del país.
¿Hay tregua? Sí, pero es temporal

Temporadas de sargazo

De octubre a marzo, el sargazo casi desaparece de las playas dominicanas. Es el respiro que aprovechan hoteleros y pescadores para recuperarse. Pero el descanso dura poco. En abril, el ciclo vuelve a empezar.

Aprender a vivir con el sargazo

Y lo peor es que, según los científicos, este fenómeno ha llegado para quedarse. El Cinturón del Sargazo ya es un ecosistema autónomo que se autorregula. No va a desaparecer por sí solo.

El sargazo se acumula y afecta directamente los 3 primeros metros del agua de la playa. De ahí en adelante generalmente está limpia.

Esperamos que en el futuro se encuentre una solución a este fenómeno que ya tiene más de 15 años afectando a todo el Caribe.